Los riesgos más graves para la salud laboral en el mundo
Exceso de trabajo, exposición química y el impacto del cambio climático encabezan la lista de amenazas que ponen en riesgo la vida y el bienestar de millones de trabajadores.
La salud ocupacional sigue enfrentando desafíos de gran magnitud en todos los continentes. Cada año, millones de trabajadores sufren enfermedades graves o mueren como consecuencia de peligros presentes en sus centros de labores. Estas amenazas abarcan desde los riesgos tradicionales, como la exposición a sustancias químicas y condiciones ergonómicas deficientes, hasta fenómenos emergentes vinculados al cambio climático, que intensifican el impacto en la fuerza laboral global.
El exceso de trabajo y las largas jornadas continúan siendo uno de los factores más letales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), superar las 55 horas semanales se asocia directamente con cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. En 2016, esta condición causó cerca de 745.000 muertes en todo el mundo, un aumento del 29 % respecto al año 2000. El impacto es mayor en hombres de mediana edad y en regiones del Pacífico Occidental y el Sudeste Asiático, donde la carga laboral es más intensa.
Otro eje crítico son los peligros químicos y aéreos. La exposición a amianto, sílice, gases de diésel y humo de segunda mano contribuye a cientos de miles de muertes anuales por cáncer y enfermedades respiratorias. El asbesto, por ejemplo, sigue siendo responsable de miles de casos de mesotelioma y otras patologías pulmonares. A ello se suman los efectos cardiovasculares y reproductivos de sustancias como el plomo, los benzopirenos o la dioxina (TCDD), que incrementan riesgos de infertilidad, hipertensión y enfermedades cardíacas.
El estrés térmico, agravado por el cambio climático, afecta a más de 2.400 millones de trabajadores. El calor excesivo provoca lesiones, muertes y una caída significativa en la productividad. La OMS y la OMM han instado a los países a implementar planes de acción frente al calor, dado que la proyección de pérdidas económicas por este factor podría alcanzar los 2,4 billones de dólares anuales para 2030.
Otros riesgos relacionados con el clima, como la radiación ultravioleta, la contaminación atmosférica y las enfermedades transmitidas por vectores, también cobran fuerza. La OIT advierte que más del 70 % de la fuerza laboral mundial estará expuesta a estos peligros en algún momento de su vida laboral. Se estima que 1.600 millones de trabajadores enfrentan radiación solar ultravioleta en sus jornadas, lo que deriva en decenas de miles de casos de cáncer de piel al año. La contaminación del aire, por su parte, contribuye a millones de muertes prematuras por accidentes cerebrovasculares y cardiopatías, mientras que la expansión de mosquitos y garrapatas expone a los trabajadores al dengue, la malaria y la enfermedad de Lyme.
Finalmente, los riesgos ergonómicos, físicos y psicosociales continúan teniendo un peso considerable. La pérdida de audición por ruido en ambientes industriales, las lesiones musculoesqueléticas y las caídas se suman al conjunto de amenazas que comprometen la seguridad laboral.
La magnitud de esta crisis exige respuestas inmediatas y coordinadas. Establecer regulaciones claras, rediseñar espacios de trabajo, fortalecer la capacitación y garantizar el seguimiento médico de los trabajadores son medidas imprescindibles. La protección de la salud laboral no es únicamente un deber moral, constituye un pilar fundamental para la productividad global y el bienestar humano.